Para empezar, en una ciudad una buena administración pública debe propiciar que sus ciudadanos puedan habitar, movilizarse, trabajar, comerciar, estudiar, recrearse y hacer deporte con seguridad, eficiencia y placer, lo que implica que su diseño urbano debe ser adecuado a su clima, paisajes y tradiciones arquitectónicas, que pasan a ser su marco de referencia. También debe procurar que los ciudadanos sepan cómo vivir bien en ella, que su vida sea más significativa, considerando que en nuestro caso en las ciudades más grandes son gentes con diferencias culturales, sociales y económicas, y que muchos han llegado recientemente de otras partes por lo que hay que enseñarles cómo, y hacerlo permanentemente y por todos los medios. Hay que entender que la educación ciudadana es clave para tener buenos servicios públicos. ...