Una buena administración pública debe partir de considerar el hecho elemental de que por los andenes circulamos todos los habitantes en todas las ciudades en algún momento de nuestra vida cotidiana, y de ahí que sean el espacio público por excelencia pues en él se encuentran los ciudadanos. Por eso son básicos en la calidad de vida urbana, pues son el origen y destino de todo el transporte tanto colectivo como individual, pero sobre todo porque son el ámbito primario de la democracia. Sin buenos andenes no se facilita ese encuentro espontáneo y placentero entre los habitantes de una ciudad que los convierte precisamente en ciudadanos de esa ciudad. ...